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Una historia de bailes y zapatos : origen de D'Raso

Robiro Ocampo nos cuenta la historia de su vida: como empezó y llegó a hacer zapatos de tango.


"Todo se iba dando paso a paso como cuando tu aprendes el primer paso de tango y después de un tiempo sin darse cuenta ya bailas un tango completo."

Robiro Ocampo, hombre detrás D'Raso, nos cuenta :

"Mi papa ya era zapatero.  El empezó desde muy joven - antes de casarse - y aprendió el arte de un adulto de 70 años en el pueblo donde el vivía, en Pueblo Rico en el sur oeste de Antioquia. Los zapatos que fabricaba eran casuales. Después, mi padre se mudó a la ciudad (Medellín) antes de casarse y se instaló en Manrique Oriental.

En mi familia somos cuatro hermanos y los cuatro hemos trabajado la zapatería toda la vida. 

El mayor de mis hermanos tiene ahora un taller de reparación por su cuenta que se encuentra en el mismo sitio donde mi padre nos enseñó.  Este lugar ya tiene 25 años. Aquí mi padre nos enseñaba a  hacer chanclas y zapato colegial, al igual que las reparaciones.  Es muy gratificante cada vez que lo visito, pues es un espacio de apenas cinco metros de frente por  dos de fondo y aquí nos acomodábamos los cuatro incluso un primo que hoy en día también trabaja la zapatería. 

 

Cuando yo tenía 13 años,  salía de estudiar y me iba a ayudarle a mi padre. Cuatro años más tarde me coloqué en una empresa de calzado  deportivo, y de ahí en adelante en otras dos o tres  fábricas que hacían zapatos de hombre y de mujer. Hasta ese momento, nada era para bailar.

Solo cuando tenía 19 años me entró la goma de empezar a bailar porque lo consideraba como una necesidad social, pero sin ninguna pretensión profesional.  Luego la balanza se fue inclinando y resulté  haciendo presentaciones en concursos, festivales, fiestas privadas, y dictando clases, hasta que dejé la zapatería por un periodo de unos seis años.

Los zapatos que utilizaba eran muy duros y feos, pues en ese entonces no existía la cultura de usar un buen zapato. Incluso yo teniendo la idea de hacerlos,  los mandaba hacer  por zapateros pero no funcionó.  Fue entonces que hice los míos sin pensar en el negocio.

Yo empecé a  aplicar conceptos de la danza y fusionarlos  a la zapatería para adquirir un zapato que proporcionara  ciertas características( flexibilidad, suavidad, anatomía etc.).

Como yo soy  conocido en el medio de la danza , todos querían usar zapatos  iguales a aquellos que  yo hacía para mi. Fue ahí donde nació D´RASO en 2004. Desde ese momento he venido aplicando el arte de hacer zapatos  para bailarines.

Comencé con mi esposa con lo básico para fabricar un par de zapatos, estos no fueron los mejores. Claro, eran los primeros y cada vez los íbamos mejorando.

Luego contraté a un ayudante.  Fue creciendo la demanda  y contraté a mi hermano que en ese entonces trabajaba en una fábrica haciendo otro tipo de zapatos, y en la medida que iba creciendo el número de pedidos, delegué funciones que me correspondían. Claro que había que ir contratando más personal, más herramientas, más material.

En este momento, mi esposa y yo lideramos el negocio; hay 14 trabajadores (entre cortadores, soladores, guarnecedores, terminadores) y 2 empleados (secretaria servicio al cliente y contador).  Conmigo trabajan además un cuñado, 2 hermanos, la esposa de uno de mis hermanos, la suegra,  así que se puede decir que d'Raso es un negocio familiar."

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